Elección y plantación de frutales para huerto y jardín. Parte II. Aspectos fundamentales

frutales viveroEn esta entrega conoceremos las algunas características esenciales de los distintos frutales de vivero, que nos ayudarán a su elección, así como factores de clima y suelo, que determinarán si estos árboles frutales se van a adaptar adecuadamente a nuestro huerto o jardín.

Estudiaremos su viabilidad a nivel de especie, para en capítulos sucesivos centrarnos en cada cultivo en concreto, hasta llegar a la elección de la variedad de árbol frutal más adecuada.

 
 
Temperatura

La temperatura es un factor determinante que escapa a nuestro control; si hiela en primavera o falta frío para la inducción floral, nuestra futura cosecha se verá seriamente afectada. Es recomendable consultar datos reales de nuestra estación climática más cercana, que para la mayoría de provincias están disponibles en la red.

La mayoría de frutales de hoja caduca tienen una alta resistencia a las bajas temperaturas en reposo invernal, pero todos son sensibles a heladas tardías cuando se encuentran en floración o cuajado. Unas pocas horas bajo cero en estas fechas críticas primaverales pueden dar lugar a la pérdida parcial o total de la futura cosecha. Para hacerse una idea, con solo una hora a -1ºC perderemos buena parte de los frutos recién cuajados de almendro.

Por este motivo, escogeremos especies y variedades que florezcan después de la última helada registrada en nuestra zona. Otras cultivos, como pueden ser los cítricos son sensibles a heladas en cualquier estado fenológico.
 
 
Necesidades en horas fríohoras frio frutales

Las horas frío son la suma de horas por debajo de 7ºC que se dan en invierno, y que van a posibilitar la posterior floración de nuestros árboles frutales. Se requiere una acumulación de horas frío superior a las necesidades de la especie para todos y cada uno de los años. Para una misma especie, hay variedades con necesidades muy dispares, de ahí el amplio rango de horas frío de la mayoría de especies frutales.

En el histórico de nuestra estación climática podemos ver cuando ha sido el último día que ha helado (horas <0ºC), así como las horas frio (Horas<7ºC) acumuladas cada día y las totales.

Para ampliar conocimientos se puede consultar el artículo: cálculo de las horas frío de los frutales.
 
 
Agua
 
 
– Necesidades hídricaspluviometría frutales

Existen grandes diferencias entre las necesidades de agua de las principales especies frutales y nuestro clima debe poder satisfacerlas, siendo tan malo el exceso como el déficit hídrico. No podremos escoger variedades típicas de secano en zonas muy lluviosas por su sensibilidad a la asfixia radicular, que acabaría con la muerte del árbol, ni tampoco cítricos en lugares con una pluviometría de 300 mm anuales. Por ejemplo, podemos decir que en verano, un naranjo adulto puede requerir de 60 litros de agua por día, mientras que para un almendro, será suficiente con dos riegos de 20L a la semana.

Por una pequeña inversión, podremos disponer de un sistema de riego por goteo para cubrir las necesidades exactas de nuestros frutales. Aún así, seguramente plantaremos especies con necesidades de agua muy dispares, por lo que hay que ser previsores a la hora ubicar cada especie, así como la posibilidad de disponer más de una estación o sector de riego con frecuencias y caudales distintos.

En la siguiente tabla se muestran las necesidades hídricas de los frutales.

Con el dato obtenido de dicha tabla, volvemos a nuestra estación climática más cercana para averiguar la pluviometría de la zona. Una vez conocidas las precipitaciones verificamos que en nuestro caso va a ser necesario aportar agua de riego para la mayoría de cultivos. Siguiendo el siguiente enlace, podríamos realizar el diseño agronómico para nuestro sistema de riego, calculado para cada especie.
 
 
– Coincidencia de lluvias

A nivel de variedad, intentaremos en la medida de lo posible no seleccionar variedades cuya polinización, maduración y recolección coincida con épocas de lluvias en nuestra zona, aunque a veces será inevitable. Así evitaríamos algunas fisiopatías, como el rajado, y enfermedades criptogámicas (hongos), así como la caída de fruta al suelo.

Por otro lado, es importante que la planta reciba el agua cuando más necesidad tiene, de manera que si en nuestra zona no llueve en todo el verano, deberemos aportar agua, indistintamente de la pluviometría anual.
 
 
Suelo

En plantaciones para huerto y jardín el suelo es el que hay, y será adecuado para unos frutales y menos bueno para otros, no pudiendo realizar grandes labores, aunque siempre podremos realizar algunas enmiendas y pequeñas labores culturales.

En este tipo de frutales de vivero para huerto y jardín, los patrones o portainjertos, es decir, la parte radicular de la planta sobre la que se injerta la variedad, no será algo que siempre podamos escoger como ocurre con la variedad. Normalmente para planta al detalle y dependiendo de la oferta de cada vivero, se tiende a injertar sobre pie franco, es decir, que el almendro viene injertado sobre pie de almendro Garrigues, el cerezo sobre cerezo Santa Lucia y así sucesivamente. Estos patrones suelen ser polivalentes, vegetan bien en la mayoría de suelos y presentan rusticidad.

Si deseamos plantar un cerezo en una zona encharcadiza donde el pie de Santa Lucia no toleraría el encharcamiento prolongado, difícilmente encontraremos en ningún vivero de España el pie Marilan, que es el que se emplea en estos casos, injertado precisamente de la variedad que queramos. Para la misma situación sí que posiblemente consigamos almendros injertados sobre pie híbrido para regadío en lugar de sobre franco, que es para secano.

No obstante, podemos considerar algunas enmiendas a realizar en nuestro suelo con el fin de adaptarlo a cada cultivo, como mínimo en sus primeros años de vida:

– En general, conviene abonar con materia orgánica el terreno, previamente a la plantación, al menos el hoyo donde plantaremos el frutal que vamos a adquirir.

– Si el suelo es pesado pudiendo crear problemas de asfixia radicular en las especies más sensibles, podemos incorporar además de estiércol, arena, con el fin de conseguir un mayor drenaje. Además, resuelta conveniente la plantación en meseta para evitar encharcamientos.

– El empleo de estiércol y/o turba es una medida adecuada para bajar el pH en suelos excesivamente alcalinos, así como el encalado es la técnica que se emplea para aumentar el pH en suelos ácidos.

Para obtener información ampliada sobre como corregir suelos alcalinos, pulse aquí

 
 
Polinización

Las flores de la mayoría de frutales son hermafroditas, no existiendo pies machos y hembras como ocurre en el pistachero, el kiwi, o la palmera datilera. En un huerto, donde el espacio suele ser reducido, no se concibe cultivar especies dioicas (véase el pistachero), porque además de tener un marco de plantación muy amplio, desaprovecharíamos terreno al tener que plantar un árbol macho encargado de polinizar al árbol hembra, que será el que dará la cosecha.

Dentro de los frutales hermafroditas (frutales de hueso y pepita, cítricos, frutales del bosque, tropicales, olivo, etc.) hay dos tipos de grupos atendiendo a su compatibilidad:

Variedades autocompatibles (autofértiles), las cuales producen fruta por sí mismas sin necesidad de otra variedad polinizadora.

Variedades autoincompatibles, que requieren de un polinizador para que produzcan.

Por mayor simplicidad o por disponer de un espacio limitado como para ubicar más de una variedad por especie, conviene escoger mayoritariamente variedades del primer grupo, sin prescindir de ciertas variedades del segundo grupo, que por su calidad no deben faltar en ningún huerto. Para una correcta polinización de este segundo grupo, debemos tener en cuenta dos aspectos: que sean genéticamente compatibles y que se solape la floración entre variedades. Para ello existen tablas de los  polinizadores adecuados para cada variedad.
 
 
Recolección

Un árbol frutal en plena producción puede dar un rendimiento de 40 kilos de cereza, u 80 de albaricoque, de sobra para comer una familia, y para regalar al vecino. Ante este hecho, habrá quien prefiera plantar 3 cerezos iguales, Lapins por ejemplo, porque son muy productivos, autofértiles y buenos de comer, juntándose con 120 kilos de cereza o más en la misma quincena de Julio. Por otro lado, habrá quien tenga como objetivo escalonar la cosecha abarcando el máximo calendario posible y plantará tres variedades distintas; Burlat, Sumburst y Lapins, recolectando cereza desde mayo hasta julio.

Si te perdiste el primer artículo de la serie haz click aquí
 
 

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