Cálculo práctico de la cantidad de materia orgánica a aportar a un suelo

plan de abonado-materia organica-estercoladoCalcular la cantidad de materia orgánica que debemos aportar a nuestros cultivos es una cuestión que empezamos a barajar especialmente a partir de estas fechas y que vamos a intentar resolver en este artículo.

A pesar de las recomendaciones que se dan, la materia orgánica hoy en día está infravalorada por parte de algunos agricultores, que no saben que este elemento constituye la verdadera fertilidad del suelo, ya que además de mejorar las propiedades del mismo, aumenta la despensa de alimentos del suelo, haciendo que este pueda retener más nutrientes. Un buen plan de abonado no debe obviar un conveniente aporte orgánico, si no, la fertilización posterior a base de abonos minerales, no va a tener la eficacia esperada en términos de rendimiento de cultivo.

Cuando incorporamos al suelo un abono orgánico del tipo que sea, este se descompone gracias al conjunto de seres vivos que habitan el suelo (lombrices, bacterias, insectos, etc.). El residuo formado a partir del metabolismo de estos, junto con sus propios cuerpos y restos vegetales que puedan haber en el suelo, forman el humus, proceso conocido como humificación.

El humus como tal, no puede ser absorbido por la planta. Antes de ello, y de forma muy lenta (1-3% anual), el humus se va transformado en elementos minerales, ahora sí asimilables por el vegetal. Este proceso se denomina mineralización y explica el hecho de que un buen aporte de materia orgánica al principio del ciclo de cultivo asegure una excelente fertilización al ir liberando al suelo los nutrientes de forma continuada.

Como la materia orgánica  tiene que pasar por todos estos procesos antes de estar disponible para la planta, el aporte se realiza unos meses antes de que el cultivo entre en vegetación, siendo muy común realizar esta práctica durante el invierno en cultivos leñosos.

En cualquier finca comercial que se precie, los cálculos de abonado no se hacen a ojímetro, sino que se parte de un análisis de suelo previo, que nos va a indicar la cantidad de elementos a aportar en nuestro plan de abonado, en este caso, materia orgánica.

El resultado del análisis de nuestro cliente nos da un contenido en materia orgánica del 0,8%, un nivel bastante bajo. La finca se llevaba años abonando por la vía rápida, únicamente a base de sacos de fertilizante mineral, con incorporación directa al terreno. Este hecho unido a un laboreo excesivo del terreno, que oxigena el suelo y aumenta la tasa de mineralización de la poca materia orgánica que pueda existir, explica el motivo del empobrecimiento del suelo .

Nuestro objetivo va a ser conseguir aumentar los niveles de materia orgánica hasta el 1,2%, un nivel aceptable de forma general para la mayoría de cultivos. Adelantamos que va a haber que agregar mucha materia orgánica, por lo que tal vez tengamos que hacer los aportes en varias veces.

La mayor parte de las raíces de nuestro cultivo se encuentran en los primeros 20 cm (existen tablas al respecto para cada especie), de manera que desde la superficie hasta los 20 cm de profundidad deberá haber un contenido del 1,2% de materia orgánica.

Nos decantamos por emplear como fuente de materia orgánica, estiércol, y para calcular la cantidad de este a aportar, a partir de ahora materia fresca (MF), aplicaremos la siguiente fórmula que vamos a ir explicando:

 

MF=(S x p x Da x %Mo) / (%ms x k1)

 

Los tres primeros valores nos dan a conocer la masa de suelo sobre la que vamos a realizar la labor. La parcela tiene una superficie (S) de una hectárea (10.000 m2) nuestra profundidad (p) será de 20 cm, que expresamos en metros (0,2 m). También sabemos que la densidad (Da) de la mayoría de suelos suele tener un valor de alrededor de 1,35.

Seguidamente conocemos que el porcentaje de materia orgánica (% Mo) que vamos a agregar es del 0,5% (queremos llegar al 1,2% y partimos del 0,7%), que a efectos de la fórmula sería: 0,5%=0,5/100=0,005. Esta cantidad la vamos a aportar a la masa de suelo  arriba considerada.

Finalmente para conocer los dos últimos valores que son el  porcentaje de materia seca (% ms) y el coeficiente isohúmico (K1), empleamos la siguiente tabla, donde las cifras para estiércol bien hecho son 25% (0,25) y 0,45 respectivamente. La tabla ha sido muy simplificada para obtener unos datos de referencia orientativos de forma sencilla.

 

Tabla 1: Coeficiente isohúmico (K1) de diversos productos empleados como abono.

  K1 % m.s
Estiércol bien   descompuesto 0,45 22,5
Estiércol   pajoso 0,3 27,5
Orujo de   uva 0,4 30
Residuos de   cosecha (secos) 0,15
Residuos de   cosecha (verdes) 0,25 17,5
Residuos   vegetales pajosos 0,11
Paja de   trigo 0,15 75

 

Finalmente sustituimos valores en la fórmula anterior:

 

MF= 10.000 x 0,2 x 1,35 x 0,005 / 0,25 x 0,45;

 

MF= 10,8/0,1125= 96 Tm/Ha

 

y obtenemos que la cantidad de estiércol necesario para restituir los valores de materia orgánica que maximicen el rendimiento de nuestra cosecha es de 96.000 Kg por hectárea. En los siguientes años nos limitaremos a mantener el balance húmico equilibrado, restituyendo al suelo la cantidad de materia orgánica que se ha mineralizado, que suele ser del 1 al 3% anual de la cantidad total existente en el suelo. Si se incorporan  los restos de cosecha, ya estamos aportando materia orgánica a deducir de la cantidad prevista a aportar.

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